Advancing Sexual and Reproductive Health and Rights
 
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Transcripción: "Aborto en el Mundo"



Las mujeres de todas partes del mundo recurren a abortos inducidos, y las razones por las cuales los tienen son similares. En aquellos lugares donde el aborto es ilegal, muchas mujeres recurren de todas formas a este procedimiento, incluso cuando eso significa violar la ley.

De hecho, no hay una relación determinante entre el estatus legal del aborto y la frecuencia con la que éste se lleva a cabo. Algunas de las tasas más altas de aborto en el mundo se encuentran en América Latina y en África, donde el aborto está altamente restringido en casi todos los países, pero donde muchas mujeres tienen embarazos no planeados.

Las tasas de aborto más bajas del mundo se encuentran en Europa occidental, donde el procedimiento es legal y ampliamente accesible, pero donde los niveles del uso de anticonceptivos eficaces son altos y la tasa de embarazos no planeados es baja.

La mejor forma de reducir el número de abortos no es prohibiéndolo, sino ayudando primero a las mujeres a evitar embarazos no planeados.

En el mundo en vías de desarrollo, hay 222 millones de mujeres que desean evitar un embarazo pero no están usando un método anticonceptivo moderno. Para muchas mujeres, los servicios y métodos anticonceptivos que estan a su disponibilidad son limitados y no se ajustan a sus necesidades. Otras mujeres ni siquiera tienen acceso a servicios de planificación familiar. Y algunas mujeres necesitan una mejor consejería y más autonomía para tomar sus propias decisiones relacionadas con la maternidad.

Si las necesidades en planificación familiar de estas mujeres se satisficieran, los resultados serían espectaculares. El número anual de embarazos no planeados se reduciría de 80 millones a 26 millones, y habría 26 millones de abortos menos cada año.

Lo que es aún más importante, esto podría salvar la vida de miles de mujeres.

Penalizar el aborto no impide que éste se lleve a cabo. Pero sí conduce a que lo lleva a la clandestinidad. Como consecuencia, las mujeres se ven obligadas a recurrir a procedimientos riesgosos, a menudo realizados por proveedores no capacitados o en condiciones insalubres; y muchas mujeres aun tratan de practicarse abortos ellas mismas.

Las consecuencias pueden ser terribles. El aborto inseguro es una de las principales causas de muerte materna. Cada año, 47,000 mujeres mueren por complicaciones derivadas del aborto inseguro. Casi todas estas muertes se producen en países con leyes de aborto sumamente restrictivas. Y millones de mujeres más resultan heridas, algunas de forma grave y permanente.

Se trata de una crisis de salud pública que debe ser abordada.

Para reducir las enfermedades y las muertes maternas, es fundamental asegurarse de que las mujeres que lo necesitan tengan acceso a un tratamiento médico después de un aborto inseguro. Pero esto es sólo el primer paso.

En todos los países, incluso en aquellos con los niveles más altos de uso de anticonceptivos, existe la necesidad del aborto. Poder tomar su propia decisión sobre si quiere tener un hijo y cuándo hacerlo, sin tener que poner su salud o su vida en peligro, es el derecho fundamental de toda mujer. Es hora de que todos los países hagan realidad ese derecho.