Advancing Sexual and Reproductive Health and Rights
 
Perspectivas Internacionales en Salud Sexual y Reproductiva
Número especial de 2009
NOVEDADES


POCAS MUJERES USAN EL MÉTODO DE AMENORREA DE LA LACTANCIA

Según un estudio sobre mujeres que han dado a luz a un bebé saludable en un hospital público en León, México1, la proporción de mujeres que practican el método de amenorrea de la lactancia como método de anticoncepción postparto puede ser mucho menor que la proporción de las que tienen intención de usarlo. De las 326 mujeres que estuvieron de acuerdo en aceptar el método después de dar a luz y que completaron una encuesta de línea de base y una entrevista de seguimiento a los seis meses, solamente el 19% aplicó en realidad el método, a pesar del hecho de que el 93% reportó haber amamantado a su infante; la duración promedio de uso del método fue de 4.3 meses. Sesenta y seis por ciento de las nuevas madres que no usaron el método reportaron que eligieron no hacerlo debido a que consideraron que el método no era efectivo. En un análisis univariado, las usuarias del método pasaron un tiempo significativamente mayor desde el parto hasta la reanudación de la menstruación que las no usuarias (5.5 meses vs. 2.7 meses); esta variable permaneció estadísticamente significativa en análisis multivariado. Los autores sugieren que “además de la información postparto proporcionada, un calendario constantemente actualizado de contactos regulares con un prestador de servicios de salud podría mejorar el uso real del método”.

1. Romero-Gutiérrez G et al., Actual use of the lactational amenorrhoea method, European Journal of Contraception and Reproductive Health Care, 2007, 12(4): 240– 244.

EL PERSONAL “ESPECIALIZADO” EN PARTOS PUEDE CARECER DE LA EXPERIENCIA NECESARIA

La competencia del personal especializado en partos puede no alcanzar el cumplimiento de los estándares clínicos internaciona les, según un estudio de 1,358 prestadores de servicios responsables de partos (i.e., médicos, estudiantes de medicina y enfermeras profesionales y auxiliares) en instituciones calificadas básicas o de atención obstétrica de emergencia integral en Nicaragua.1 En general, estos prestadores de servicios contestaron correctamente el 62% de las preguntas de una prueba que evaluaba su conocimiento de tópicos tales como la prevención de infecciones y el manejo activo de la tercera etapa del parto. Los resultados, sin embargo, variaron por tópico: por ejemplo, los prestadores de servicios contestaron correctamente el 80% de las preguntas sobre hemorragia durante el embarazo, pero solamente el 16% de las relativas a la prevención de infecciones. Los niveles de conocimientos variaron también por tipo de prestador de servicios, siendo mayores las pro porciones de médicos y estudiantes de medicina que respondieron preguntas de manera correcta (72% y 68%, respectivamente) que las proporciones de las enfermeras profesionales y auxiliares (57% y 51%). De manera similar, en las evaluaciones de la habilidad de los prestadores de servicios al usar un partograma (instrumento gráfico para monitorear el avance de un parto) y al completar ciertos procedimientos clínicos (e.g., extracción manual de la placenta y reanimación neonatal), se indicó que los médicos eran los más competentes, seguidos por estudiantes de medicina, enfermeras profesionales y, finalmente, enfermeras auxiliares; sin embargo, incluso los puntajes de los médicos fueron bajos para ciertas habilidades, como el manejo activo de la tercera etapa del parto (53%). Los autores comentan que “debe dirigirse mucho esfuerzo a aumentar las competencias básicas si el personal de salud ha de alcanzar la competencia y cumplir con las funciones anticipadas por [la Organización Mundial de la Salud], la Federación Internacional de Ginecología y Obstetricia y la Confederación Internacional de Comadronas. Solamente entonces, [el personal especializado en partos] estará realmente capacitado y sus partos atendidos se convertirán en un indicador preciso del avance hacia la reducción de la mortalidad materna”.

1. Harvey SA et al., Are skilled birth attendants really skilled? A measurement method, some disturbing results and a potential way forward, Bulletin of the World Health Organization, 2007, 85(10):783–790.

FUMAR PUEDE ELEVAR EL RIESGO DE CONTRAER EL VPH EN LAS MUJERES

Las mujeres que fuman cigarrillos pueden tener un mayor riesgo de infección por virus del papiloma humano (VPH), según un análisis de la Encuesta de Prevalencia de VPH aplicada a 10,577 mujeres de 15 años o más provenientes de nueve países del mundo (Argentina, Chile, Colombia, Corea, España, México, Nigeria, Tailandia y Vietnam).1 En general, la prevalencia de VPH de la muestra fue del 13%, variando entre un 3% en España y un 26% en Nigeria. Veintidós por ciento de las mujeres reportaron haber fumado cigarrillos alguna vez; la proporción varió entre un 2% en Nigeria y un 56% en Chile. Comparadas con las mujeres que nunca habían fumado, las fumadoras activas tuvieron mayores probabilidades de adquirir la infección por VPH, las cuales aumentaron con el número de cigarrillos fumados por día (razones de momios, 1.2–2.0); las probabilidades de infección por VPH de las ex fumadoras no difirió de las probabilidades de quienes no fumaban. En análisis adicionales por número de parejas que una persona ha tenido a lo largo de su vida, la asociación entre fumar y el VPH para las fumadoras activas siguió siendo significativa solamente para las mujeres que habían tenido una sola pareja a lo largo de su vida (1.6 para mujeres que fumaban de 5–14 cigarrillos por día, y 3.0 para quienes fumaban 15 cigarrillos o más por día). Los autores sugieren que la asociación entre el fumar y el VPH “podría explicarse por el efecto inmunosupresor local de fumar, que podría facilitar el establecimiento o persistencia de las infecciones por VPH”. Sin embargo, recomiendan que sus “resultados deben interpretarse con cautela, principalmente debido a que la confusión residual por conducta sexual es difícil de descartar”.

1. Vaccarella S et al., Smoking and human papillomavirus infection: pooled analysis of the International Agency for Research on Cancer HPV Prevalence Surveys, International Journal of Epidemiology, 2008, 37(3): 536– 546.

NUEVA PRUEBA DE VPH PARA USO EN ÁREAS POBRES

Según un estudio1 conducido en dos hospitales de la zona rural de Shanxi, China, entre el 10 de mayo y el 15 de junio de 2007, una nueva prueba rápida desarrollada para ser usada en entornos de bajos recursos con el propósito de detectar 14 tipos de virus del papiloma humano (VPH) que causan cáncer, tiene una sensibilidad y especificidad comparables al menos con los otros métodos de prueba de VPH utilizados comúnmente. De las 2,388 mujeres no embarazadas entre 30–54 años de edad, sin historia previa de crecimiento celular cervical anormal, quienes proporcionaron especímenes vaginales y cervicales para su análisis con la nueva prueba rápida de ADN careHPV, inspección visual con ácido ascético y la prueba estándar de ADN VPH HC2, 70 fueron diagnosticadas con neoplasia intraepiteliar cervical moderada o severa. La sensibilidad y especificidad de la prueba careHPV fueron mayores que las de inspección visual con ácido ascético y no fueron significativamente diferentes a las de la prueba HC2. Dados sus hallazgos y el hecho de que la prueba careHPV tiene un tiempo de ensayo de solamente dos horas y media (comparado con las seis horas para la prueba HC2), requiere un espacio mínimo y no requiere electricidad ni agua corriente, los autores comentan que la nueva prueba “parece tener características de desempeño que ameritan un mayor estudio y... podría ser apropiada para uso en programas de tamizaje con recursos limitados”.

1. Qiao YL et al., A new HPV DNA test for cervical cancer screening in developing regions: a cross-sectional study of clinical accuracy in rural China, Lancet Oncology , 2008, 9(10):929–936.

UNA MEJOR ATENCIÓN PERINATAL PODRÍA EVITAR MUERTES FETALES

Según un estudio conducido entre marzo de 2005 y diciembre de 2006 en Argentina, Guatemala, India, Pakistán, la República Democrática del Congo y Zambia,1 las bajas tasas de atención médica de partos y de atención de partos en hospitales en los países en desarrollo pueden contribuir a elevadas tasas de muerte fetal en esos países. Durante el período en estudio, se registró un total de 60,324 partos y 1,472 muertes fetales en las 103 comunidades en estudio, lo que resultó en una tasa promedio de 24 muertes fetales por cada 1,000 partos. Sesenta y cuatro por ciento de los infantes mortinatos pesaron 2,000 gr o más; y solamente el 17% mostró signos que sugieren que la muerte había ocurrido más de 12 horas antes del parto. En general, el 89% de las mujeres había recibido algún tipo de atención prenatal; sin embargo, solamente el 43% de los partos fue atendido por un médico o enfermera; y solamente el 34% de los nacimientos ocurrió en un hospital o clínica. El riesgo de que una mujer experimentara una muerte fetal estuvo asociado positivamente con la falta de atención prenatal, la falta de un médico que atendiera el parto y el hecho de no dar a luz en una clínica u hospital (riesgos relativos, 1.2–2.0). Según los autores, el hecho de que la mayoría de las muertes fetales ocurrieron a término o cerca del término del embarazo “sugieren que las tasas de muerte fetal podrían reducirse sustancialmente mediante una atención de mayor calidad durante el parto”.

1. McClure EM et al., The global network: a prospective study of stillbirths in developing countries, American Journal of Obstetrics & Gynecology, 2007, 197(3): 247. e1–247.e5.

LA MORTALIDAD EN LA NIÑEZ SE REDUCE A MENOS DE 10 MILLONES

Por primera vez en la historia moderna, el número anual de muertes de niños menores de cinco años en el mundo ha caído por debajo de 10 millones.1 Según cifras reportadas por UNICEF a partir de encuestas nacionales, 9.7 millones de niños menores de cinco años murieron en 2006, cifra que se encuentra por debajo de los casi 13 millones registrados en 1990. El progreso en la reducción de la mortalidad de niños menores de cinco años se logró en todas las regiones del mundo, siendo el descenso más sustancial en América Latina y el Caribe, Europa Central y Oriental, así como en Asia Oriental y el Pacífico. Aunque hubo progresos en China, India y varios países africanos, incluyendo Etiopía y Níger, la gran mayoría de muertes de niños menores de cinco años ocurrió en el Sur de Asia (3.1 millones) y en África Subsahariana (4.8 millones). La disminución de la mortalidad en la niñez se atribuyó al aumento en la adopción de intervenciones básicas para el cuidado de la salud, incluyendo el amamantamiento exclusivo, vacunas contra el sarampión, suplementos de vitamina A y mosquiteros tratados con insecticidas que protegen contra la malaria. Aunque la directora ejecutiva de UNICEF, Ann M. Veneman, se refirió a las nuevas cifras como “históricas”, agregó, “La pérdida de 9.7 millones de vidas jóvenes cada año es inaceptable. La mayoría de estas muertes pueden prevenirse…Las vidas pueden salvarse cuando los niños tienen acceso a servicios comunitarios integrales de atención a la salud, respaldados por un sistema de referencia sólido”.

1. UNICEF, La mortalidad en la niñez cae por debajo de los 10 millones por primera vez. 13 de septiembre, 2007, <http:// www.unicef.es/contenidos/695/ index. htm?idtemplate=1>, consultado el 19 de noviembre, 2007.