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The Incidence of Induced Abortion in the Philippines: Current Level and Recent Trends

Contexto

En las Filipinas, el aborto está legalmente restringido. No obstante, muchas mujeres procuran un aborto inducido—con frecuencia en condiciones de riesgo—para evitar los nacimientos no planeados. En 1994, la tasa estimada de abortos fue de 25 por cada 1.000 mujeres; desde entonces no se han realizado más trabajos de investigación sobre la incidencia de abortos en las Filipinas.

Métodos

Se utilizaron datos de 1.658 hospitales para calcular la incidencia de abortos en el año 2000 y evaluar las tendencias ocurridas desde 1994 a 2000, a nivel nacional y por región. Se utilizó una metodología estimativa para calcular el número total de mujeres hospitalizadas por complicaciones de abortos inducidos en 2000 (datos promedios para 1999–2001), el número total de mujeres sometidas a abortos y la tasa de abortos inducidos.

Resultados

En 2000, fueron hospitalizadas aproximadamente 78.000 mujeres para recibir atención postaborto, 469.000 mujeres se habían sometido a un aborto, y la tasa de este procedimiento ascendió al 26 por 1.000, entre mujeres de 15–44 años. La tasa nacional de abortos permaneció sin cambios entre 1994 y 2000; no obstante, hubo grandes aumentos en la zona metropolitana de Manila (de 41 a 52 por 1.000 mujeres) y Visayas (de 11 a 17 por 1.000 mujeres). Los porcentajes de nacimientos no planeados y embarazos no deseados aumentaron sustancialmente en Manila, y el uso de métodos anticonceptivos tradicionales aumentó en Manila y Visayas.

Conclusión

El aumento del nivel de abortos inducidos registrado en algunas zonas puede reflejar las dificultades que tienen las mujeres en obtener anticonceptivos modernos debido a las restricciones sociales y políticas que afectan la entrega de servicios de salud. Es necesario mejorar los programas y políticas con respecto a la atención postaborto y de los servicios de anticonceptivos.

Authors' Affiliations

Fatima Juarez is professor-researcher, Centre for Demographic, Urban and Environmental Studies, El Colegio de Mexico, Mexico City. Josefina Cabigon is professor, Population Institute, University of the Philippines, Quezon City. Susheela Singh is vice president and Rubina Hussain is research associate, both with the Guttmacher Institute, New York.

Acknowledgment

The authors thank Cleopatra Alvaro, Ryan Descallar, Leo Angelo Ocampo, Gloria Oracoy and Florence Tolentino for their invaluable contribution to data collection and data processing, and Josephine Parinas for administrative assistance. Also, the authors thank the Department of Health of the Philippines for endorsing the project, and the directors and staff of the Central and Regional Hospital Licensing Units of the Department of Health for their assistance with data access. This research is supported by The David and Lucile Packard Foundation. The findings and conclusions expressed are entirely those of the authors, and do not necessarily represent the views of The David and Lucile Packard Foundation.

Disclaimer
The views expressed in this publication do not necessarily reflect those of the Guttmacher Institute.

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