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The Incidence of Abortion in Nigeria

Contexto

Debido a la baja prevalencia de uso de anticonceptivos en Nigeria, un importante número de mujeres tienen embarazos no planeados, muchos de los cuales se resuelven a través de abortos clandestinos a pesar de la restrictiva ley de aborto del país. Es necesario contar con estimaciones actualizadas de la incidencia del aborto.

Métodos

Se aplicó una metodología indirecta ampliamente utilizada para estimar la incidencia del aborto y del embarazo no planeado en Nigeria en 2012. Se recolectaron datos sobre la provisión de servicios de aborto y postaborto a partir de una muestra representativa a nivel nacional de 772 instituciones de salud, y se obtuvieron estimaciones de la probabilidad de que las mujeres que tienen abortos inseguros experimenten complicaciones y reciban tratamiento, a partir de 194 profesionales de la salud con un amplio conocimiento del contexto del aborto en Nigeria.

Resultados

Se estima que en 2012 ocurrieron en Nigeria alrededor de 1 millón 250 mil abortos inducidos, lo que equivale a una tasa de 33 abortos por 1,000 mujeres en edades de 15 a 49 años. La tasa estimada de embarazos no planeados fue de 59 por 1,000 mujeres en edades de 15 a 49 años. El cincuenta y seis por ciento de los embarazos no planeados se resolvió recurriendo al aborto. Cerca de 212,000 mujeres recibieron tratamiento por complicaciones de abortos inseguros, lo que representa una tasa de tratamiento de 5.6 por 1,000 mujeres en edad reproductiva; y otras 285,000 mujeres experimentaron graves consecuencias para su salud, pero no recibieron el tratamiento que necesitaban.

Conclusión

Los niveles de embarazo no planeado y de aborto inseguro continúan siendo altos en Nigeria. Las mejoras en el acceso a los servicios de anticoncepción, así como en la provisión de servicios de aborto seguro y de atención postaborto (según lo permita la ley), pueden ayudar a reducir la morbilidad y mortalidad materna.

Authors' Affiliations

Akinrinola Bankole is director of international research, Rubina Hussain is research associate and Susheela Singh is vice president for research—all at the Guttmacher Institute, New York. Isaac F. Adewole is vice chancellor and professor, and Olutosin Awolude is a consultant and lecturer, Department of Obstetrics and Gynaecology; and Joshua O. Akinyemi is a lecturer, Department of Epidemiology and Medical Statistics—all at the University of Ibadan, Nigeria.

Acknowledgment

The authors gratefully acknowledge comments and feedback provided on earlier drafts of this paper by Dee Wulf. The authors also thank Calvin Chama, Emily Nzeribe, A.O. Oguntayo, Anthony Okonkwo and Rakiya Saidu for coordinating and supervising the data collection process. This study was supported by funding from the Dutch Ministry of Foreign Affairs, the UK Government and The John D. and Catherine T. MacArthur Foundation. The findings and conclusions in this article do not necessarily reflect the positions and policies of the donors.

Author contact: [email protected]

Disclaimer
The views expressed in this publication do not necessarily reflect those of the Guttmacher Institute.

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