Los esfuerzos en curso para reducir la ocurrencia de mortinatos en el mundo ha tenido algún impacto, pero la carga sigue siendo alta, especialmente en las partes del mundo menos favorecidas, como sugiere un nuevo análisis.1 Entre los años 2000 y 2015 la tasa de mortinatos disminuyó en aproximadamente una cuarta parte y el número absoluto de mortinatos disminuyó en una quinta parte. En 2015, sin embargo, 2.6 millones de infantes fueron mortinatos—casi todos ellos en países de bajos y medianos ingresos. A nivel regional, África subsahariana y Asia del sur tuvieron los niveles más altos de mortinatos; a nivel nacional, Paquistán y 13 países de África subsahariana tuvieron tasas muy altas de mortinatos, excediendo los 30 por 1,000 nacimientos totales. 

El estudio tuvo el propósito de mejorar la información de un análisis de mortinatos realizado en 2009 por la Organización Mundial de la Salud, al aumentar tanto la cantidad como la calidad de los datos. Los investigadores evaluaron todos los datos disponibles sobre la tasa de mortinatos de 195 países de todo el mundo; usaron datos recolectados a partir de sistemas nacionales de rutina o de registro, encuestas representativas a nivel nacional y otras fuentes, como estudios de población y datos basados en instituciones de salud. Los datos se ajustaron para lograr una definición estándar de mortinato—el nacimiento de un infante sin signos de vida a las 28 semanas de gestación o más, un período que corresponde al tercer trimestre del embarazo— y fueron modificados para países que tenían varios años de datos pero pequeñas cohortes de nacimientos. En los casos en que se consideró que la verificación era deficiente, los datos fueron excluidos.

No hubo datos disponibles sobre la tasa de mortinatos de 38 países, y nueve países—todos ellos en África subsahariana y Asia del sur—solamente tuvieron datos a nivel subnacional. Los análisis finales se basaron en 2,207 puntos de datos de 157 países (90% más puntos de datos que en el análisis de 2009). Los investigadores estimaron tasas y número de mortinatos a nivel nacional, regional y mundial. Las tasas nacionales de mortinatos de 39 países con datos de alta calidad para múltiples años, se estimaron usando regresión Loess con los datos propios de los países. Para los países restantes, la tasa estimada de mortinatos se modeló para el período 2000–2015 usando un procedimiento de cálculo por máxima verosimilitud restringida e incluyendo el efecto aleatorio a nivel país.

En el modelo de regresión, los factores que se asociaron con un logaritmo natural más elevado  para la tasa de mortinatos incluyeron el logaritmo natural de la tasa de mortalidad neonatal (con cada aumento unitario asociado a un aumento de 0.33 por unidad en el logaritmo natural de la tasa de mortinatos) y el logaritmo natural de la tasa de bajo peso al nacer (0.01). Los datos de las regiones de África subsahariana y de Asia del sur (0.33 cada una) y de todas las otras regiones no desarrolladas estudiadas (0.32), mostraron una asociación positiva en comparación con las regiones desarrolladas. Además, en relación con los datos de registros vitales de alta calidad, la consideración de que los datos de una institución de salud tenían probabilidad de sesgo mostró una asociación positiva (0.14). Por otra parte, los factores que se asociaron con un más bajo logaritmo natural de la tasa de mortinatos incluyeron el logaritmo natural del ingreso nacional bruto (–0.13), el número promedio de años de educación de las mujeres (–0.03) y la recepción de cuatro visitas de atención prenatal (–0.004). Finalmente, comparados con los datos obtenidos de los sistemas de registros vitales de alta calidad, los datos de fuentes como las encuestas retrospectivas y los sistemas gerenciales de información para la salud mostraron una asociación negativa (–0.11 a –0.36).

A nivel mundial, la tasa promedio estimada de mortinatos disminuyó en 26% entre 2000 y 2015, pasando de 24.7 a 18.4 mortinatos por 1,000 nacimientos totales. Durante el mismo período, el número absoluto de infantes que fueron mortinatos disminuyó en 19%, de 3.3 millones a 2.6 millones. A nivel regional, África subsahariana y Asia del sur continuaron teniendo las más altas tasas y número de mortinatos a lo largo del período de estudio. A partir de 2015, el 98% del total de casos de mortinatos ocurrió en países de bajos y medianos ingresos, habiendo ocurrido 77% de los casos en África subsahariana y Asia del sur. El ritmo anual de disminución en la tasa de mortinatos fue más lento en África subsahariana (1.4% por año) y más rápido en Asia oriental (4.5%). Finalmente, a nivel nacional, seis países en Europa occidental tuvieron tasas de mortinatos de menos de dos por 1,000 nacimientos totales a partir de 2015. En el otro extremo, Paquistán y 13 países en África subsahariana tuvieron tasas que excedieron los 30 por 1,000 nacimientos totales y han presentado una mínima tendencia a disminuir desde el año 2000.

Según los investigadores, sus hallazgos son alentadores, pero también sugieren que es improbable que el avance hacia la reducción de la carga mundial de mortinatos alcance metas, como la establecida por el Plan de Acción para Todo Recién Nacido, de 12 o menos mortinatos por 1,000 nacimientos en todos los países para 2030. Los investigadores señalan que el estudio tuvo limitaciones, como la baja calidad de algunos datos; y que, a pesar de mejoras en la medición de mortinatos a nivel local, la falta de calidad en los mecanismos de elaboración de informes (especialmente en países con las cargas más altas) hace que muchos de esos nacimientos sean invisibles a los esfuerzos de recolección de datos. Los investigadores concluyen que “La brecha en el liderazgo tiene que... ser atendida para asegurar que los logros en la salud de mujeres y niños estén acompañados por reducciones comparables en los mortinatos, especialmente en los países con enormes cargas en donde la mayoría de los casos de mortinatos podrían prevenirse con intervenciones conocidas, de bajo costo y efectivas”.—S. London

REFERENCIA

1. Blencowe H et al., National, regional, and worldwide estimates of stillbirth rates in 2015, with trends from 2000: a systematic analysis, Lancet Global Health, 2016, 4(2):e98–e108.