Advancing Sexual and Reproductive Health and Rights
 
media center

Transcripción y fuentes: los servicios de planificación familiar apoyados con fondos públicos son esenciales



watch video

La anticoncepción tiene un rol fundamental en la vida de las mujeres. Les permite, junto con sus parejas, planificar sus familias y espaciar el nacimiento de sus hijos, lo que da como resultado madres y bebés más saludables.

También, permite que las mujeres retrasen la maternidad, para que puedan lograr otras metas en su vida—como terminar la escuela o conseguir un empleo. Todo esto es bueno no solo para las mujeres, sino también para sus familias y para la sociedad en general.

Pero las mujeres solamente pueden obtener estos beneficios si hay servicios anticonceptivos de alta calidad disponibles para ellas. Y para millones de mujeres en los Estados Unidos, es la planificación familiar, apoyada con fondos públicos, la que cubre esta necesidad tan importante.

Por décadas, el gobierno federal y los gobiernos estatales han ayudado a las mujeres que, de otra forma, no podrían pagar los servicios de planificación familiar.

Esto es gobierno astuto en su máxima expresión: cada año, estos servicios ayudan a que las mujeres eviten más de dos millones de embarazos no planeados; los que, de otra forma, hubieran resultado en más de un millón de nacimientos no planeados y unos 760,000 abortos inducidos. Sin estos servicios, la tasa de aborto en los Estados Unidos sería dos tercios más alta de lo que es ahora.

Además, invertir en la planificación familiar es altamente costo efectivo: ayudar a las mujeres de bajos ingresos a evitar los embarazos que no desean ahorra casi seis dólares por cada dólar invertido en costos de Medicaid, el seguro médico para los pobres—un impresionante rendimiento de la inversión de los impuestos.

En el fondo de este exitoso esfuerzo está la red nacional de centros de salud, apoyada por fondos públicos, la cual presta los servicios de planificación familiar. Esta tan necesaria red de protección atiende a casi siete millones de mujeres cada año.

Las mujeres acuden a estos centros de salud por la atención respetuosa, confidencial y de alta calidad que reciben de ellos. Para muchas mujeres, esta red no es solamente el lugar a donde reciben los servicios anticonceptivos a bajo precio. Es su punto de entrada al sistema de atención a la salud y, muchas veces, su única fuente de servicios de atención preventiva—como los exámenes pélvicos, los exámenes de mamas y la detección de otros cánceres, las pruebas de VIH y de infecciones de transmisión sexual, así como la detección de presión alta y diabetes.

La reforma del sistema de salud necesariamente aumentará la demanda de servicios básicos de salud que prestan los centros de planificación familiar. Las mujeres que recién han obtenido cobertura de seguro de salud van a necesitar lugares a dónde acudir. Y siempre habrá otras mujeres que caen en las grietas, por lo que necesitarán la red de protección.

Sin embargo, los programas que apoyan esta red de protección son objeto de ataques. Medicaid, un componente esencial de la reforma del sistema de salud, ha sido amenazado con fuertes recortes presupuestales. Varios estados han reducido el financiamiento para la planificación familiar. Y, algunas personas en el Congreso quieren eliminar del todo el programa federal de planificación familiar, el Título Diez, de modo que muchos de estos centros tendrían que cerrar sus puertas.

En lugar de atacar programas tan efectivos, los formuladores de políticas deben protegerlos y expandirlos. Hacerlo extenderá los beneficios de la planificación familiar a todavía más personas que los necesitan—mejorando con ello la salud y las oportunidades económicas para todos.

Fuentes

Les permite, junto con sus parejas, planificar sus familias y espaciar el nacimiento de sus hijos, lo que da como resultado madres y bebés más saludables.


También, permite que las mujeres retrasen la maternidad, para que puedan lograr otras metas en su vida—como terminar la escuela o conseguir un empleo.


Y para millones de mujeres en los Estados Unidos, es la planificación familiar, apoyada con fondos públicos, la que cubre esta necesidad tan importante.


Cada año, estos servicios ayudan a que las mujeres eviten más de dos millones de embarazos no planeados; los que, de otra forma, hubieran resultado en más de un millón de nacimientos no planeados y unos 760,000 abortos inducidos. Sin estos servicios, la tasa de aborto en los Estados Unidos sería dos tercios más alta de lo que es ahora.


Ayudar a las mujeres de bajos ingresos a evitar los embarazos que no desean ahorra casi seis dólares por cada dólar invertido en costos de Medicaid,


Esta tan necesaria red de protección atiende a casi siete millones de mujeres cada año.


Las mujeres acuden a estos centros de salud por la atención respetuosa, confidencial y de alta calidad que reciben de ellos.


Es su punto de entrada al sistema de atención a la salud y, muchas veces, su única fuente de servicios de atención preventiva—como los exámenes pélvicos, los exámenes de mamas y la detección de otros cánceres, las pruebas de VIH y de infecciones de transmisión sexual, así como la detección de presión alta y diabetes.


Sin embargo, los programas que apoyan esta red de protección son objeto de ataques. Medicaid, un componente esencial de la reforma del sistema de salud, ha sido amenazado con fuertes recortes presupuestales. Varios estados han reducido el financiamiento para la planificación familiar. Y, algunas personas en el Congreso quieren eliminar del todo el programa federal de planificación familiar, el Título Diez, de modo que muchos de estos centros tendrían que cerrar sus puertas.