Puntos clave

  • En México, la razón de mortalidad materna ha disminuido de manera continua desde los años cincuenta. Sin embargo, a un nivel de 57 muertes maternas por 100,000 nacidos vivos en 2008, la razón es todavía cinco veces mayor que la de los países industrializados.
  • El gobierno mexicano se ha comprometido a reducir la razón de mortalidad materna a 22 muertes por 100,000 nacidos vivos para 2015. Aunque no es probable que este objetivo se pueda alcanzar, se ha logrado un avance sustancial hacia esta meta.
  • La razón de mortalidad materna en la región menos desarrollada del país es cerca del doble de la observada a nivel nacional.
  • Las mujeres de 30 años o más tienen razones de mortalidad materna más altas que cualquier otro grupo de edad, variando de 72 a 151 muertes maternas por 100,000 nacidos vivos.
  • La hemorragia y la hipertensión durante el embarazo son las causas principales de mortalidad materna, y juntas representan poco más de la mitad de las muertes. n El embarazo no planeado es común en México y con frecuencia termina en un aborto clandestino. La mortalidad materna atribuida a esta causa, si bien es baja, es improbable que disminuya, a menos que las mujeres tengan acceso a servicios anticonceptivos adecuados, así como al aborto legal y seguro.
  • Alrededor de la mitad de las complicaciones obstétricas en México no son prevenibles, por lo que es de suma importancia el acceso a servicios de emergencia de alta calidad—un cambio de enfoque que presenta un enorme reto para el sistema público de salud del país.
  • Los recursos para la atención a la salud están distribuidos de manera desigual; y la disponibilidad de hospitales y proveedores de servicios de salud favorece en gran medida a las áreas urbanas, en particular a la Ciudad de México.
  • Algunas iniciativas recientes gubernamentales se consideran prometedoras para disminuir las muertes maternas—particularmente la Estrategia Integral para Acelerar la Reducción de la Mortalidad Materna y el acuerdo de colaboración que proporciona a todas las mujeres la atención obstétrica de emergencia, sin importar su condición de derechohabiencia.