Puntos clave

  • El logro educacional, el acceso al seguro médico, las perspectivas de vida para el futuro, así como la vida sexual y reproductiva de las jóvenes en México están íntimamente relacionados con el hecho de que vivan en la Ciudad de México y en los estados más desarrollados y urbanizados del norte, o en los menos desarrollados, más rurales y más pobres del sur.
  • A pesar de que el logro educacional mejoró entre 1997 y 2006, menos de la mitad (42%) de las mujeres en el grupo de edad 15–19 había completado al menos nueve años de escolaridad en 2006.
  • Las mujeres en México tienden a casarse a una edad mediana relativamente tardía (22.3 años entre las mujeres de edad 25–29). La edad mediana es de 20.3 años en las áreas rurales contra 22.9 años en las urbanas—una diferencia de 2.6 años.
  • En 2006, el 31% de las mujeres de 20–24 años de edad se había casado antes de cumplir 20 años, y el 30% había tenido un hijo antes de esa edad.
  • El uso de anticonceptivos ha declinado en cierta medida entre las mujeres unidas del grupo de edad 15–24. En 2006, el 53% utilizaba algún método anticonceptivo (48% uno moderno, 5% uno tradicional); una proporción 5% más baja que en 1997.
  • Las jóvenes solteras con experiencia sexual son menos proclives que sus contrapartes casadas a utilizar anticonceptivos: en 2006, sólo el 35% de ellas, en el mismo grupo de edad 15–24, estaba utilizando algún método.
  • Las necesidades no satisfechas de anticoncepción entre las mujeres casadas de 15–24 años son elevadas y están aumentando: en 2006 eran de 31%, mientras que en 1997 eran de 23%.
  • El gobierno ha implementado una amplia gama de estrategias de educación y salud para atender las necesidades de salud sexual y reproductiva de la juventud, pero la falta de continuidad y coordinación de esas múltiples acciones, así como las deficiencias de conocimientos de los maestros en materia de educación sexual, frenan estos esfuerzos.
  • Se requiere una mejor coordinación y monitoreo de los programas, un compromiso con su continuidad, así como la capacitación de los maestros si se quiere mejorar la salud sexual y reproductiva de las adolescentes en México.