Las tasas de aborto disminuyeron significativamente a lo largo de las regiones más desarrolladas entre 1990 y 2014. Sin embargo, durante el mismo período, permanecieron sin cambios en las regiones en desarrollo. Los hallazgos se basan en un nuevo estudio conducido por el Guttmacher Institute y la Organización Mundial de la Salud (OMS). El estudio encontró que entre 1990 y 2014, el número total de abortos por 1,000 mujeres en edad reproductiva (15–44 años de edad) disminuyó en los países desarrollados de 46 a 27, mientras que en los países en desarrollo el cambio fue pequeño, de 39 a 37, que es una diferencia no significativa. Los resultados del estudio aparecen en un artículo, “Incidencia del aborto entre 1990 y 2014: niveles y tendencias globales, regionales y subregionales,” (disponible en inglés) por Gilda Sedgh et al., publicado el día de hoy en The Lancet

Las investigadoras también encontraron que aunque la tasa global de aborto disminuyó ligeramente durante el período de 25 años estudiado, el número absoluto de abortos por año aumentó como resultado del crecimiento poblacional. A nivel global, el número anual de abortos creció en casi 6 millones, de 50.4 millones en 1990–1994 a 56.3 millones en el período 2010–2014. La tasa estimada de aborto en 2010–2014 fue de 35 por 1,000 mujeres. Desglosada por estado conyugal, la tasa fue de 36 por 1,000 para las mujeres casadas y 25 por 1,000 para las mujeres solteras. Cerca del 73% del total de abortos, o 41 millones, fueron obtenidos por mujeres casadas.

Las autoras también estiman que en 2010–2014, una cuarta parte de todos los embarazos a nivel mundial terminaron en abortos. El porcentaje disminuyó en las regiones desarrolladas de 39% en 1990–1994 a 28% en 2010–2014. En contraste, cambió muy poco en los países en desarrollo: de 21% a 24% en el mismo espacio de tiempo. Sin embargo, la proporción de embarazos que terminaron en abortos aumentó en América Latina y el Caribe (de 23% a 32%), en Asia del Sur y Central (de 17% a 25%), y en África del Sur (de 17% a 24%).

“Estas tendencias sugieren que las mujeres y parejas en el mundo desarrollado se han vuelto más exitosas a la hora de evitar embarazos no planeados —la causa de la mayoría de los abortos— a lo largo de las dos últimas décadas”, dice la Dra. Sedgh, autora principal del estudio e investigadora científica principal en el Guttmacher Institute. “Las altas tasas de aborto están directamente correlacionadas con altos niveles de necesidad insatisfecha de anticonceptivos. Nuestros hallazgos indican que en muchas regiones en desarrollo, las mujeres carecen de los servicios anticonceptivos que necesitan y no pueden evitar los embarazos que no desean tener”.

Cuando los países se agruparon según sus leyes de aborto, las investigadoras encontraron que no había una diferencia significativa en las tasas de aborto durante el período 2010–2014 entre los países donde el aborto es legal y en aquellos donde está restringido. En los países donde el procedimiento estaba prohibido totalmente o permitido solamente para salvar la vida de la mujer, la tasa de aborto fue de 37 por 1,000, y en los países donde el aborto estaba disponible a solicitud, la tasa de aborto fue de 34 por 1,000.

Se ha estimado que en las regiones en desarrollo, en donde las leyes de aborto tienden a ser altamente restrictivas, unas 6.9 millones de mujeres recibieron tratamiento por complicaciones de abortos inseguros en 2012, a una tasa de 6.9 mujeres tratadas por 1,000 mujeres en edades de 15–44.

“Se está trabajando en el desarrollo de estimaciones relativas a la proporción de abortos que son inseguros, pero es probable que en los lugares donde el aborto seguro es limitado las mujeres recurran a procedimientos clandestinos que frecuentemente son inseguros. Realizar mayores inversiones en servicios de planificación familiar de calidad ayudaría a reducir las tasas de embarazos no planeados y, en consecuencia, las tasas globales de aborto”, dice Bela Ganatra, científica del Departamento de Salud Reproductiva e Investigación de la Organización Mundial de la Salud y coautora del estudio. “Asegurar que las mujeres y parejas tengan acceso a una amplia gama de métodos de dónde elegir y que reciban información completa sobre cómo usar el método elegido de manera consistente y correcta es una política adecuada de salud pública”.

Si bien enfatizan la importancia de los esfuerzos para asegurar el acceso universal a servicios de planificación familiar de calidad, las investigadoras señalaron también que sus hallazgos proporcionan evidencia adicional de que, incluso si todas las mujeres y parejas que desean evitar el embarazo tuvieran acceso universal a la anticoncepción, aun así ocurrirían embarazos no planeados y abortos. Las mujeres pueden quedar embarazadas como resultado de violencia sexual; los métodos anticonceptivos pueden fallar, y las mujeres que inicialmente deseaban tener un hijo pueden experimentar un cambio de circunstancias después de haber quedado embarazadas. Por lo tanto, el acceso al aborto seguro es esencial para que las mujeres que lo necesiten no tengan que recurrir a procedimientos inseguros.

Las estimaciones de la incidencia del aborto para el período 1990–2014 que se presentan en este estudio sustituyen a las estimaciones previamente publicadas correspondientes a los años 1995, 2003 y 2008. La metodología actualizada que se usó para este análisis resultó en proyecciones más precisas que las obtenidas en estudios previos al aportar más evidencia como respaldo de las estimaciones.

Este estudio fue posible gracias a subvenciones del Gobierno del Reino Unido, la Agencia Noruega de Cooperación para el Desarrollo y el Ministerio Holandés de Relaciones Exteriores. Los hallazgos y conclusiones contenidos en el documento no reflejan necesariamente las posiciones y políticas de los donantes.