Guatemala cuenta con un marco institucional y normativo que establece que los centros educativos deben proveer educación integral en sexualidad (EIS) con la finalidad de preparar a las y los adolescentes para que lleven vidas sexuales y reproductivas saludables y satisfactorias. Sin embargo, un nuevo estudio revela que los programas de educación en sexualidad no están cubriendo la gama completa de temas que constituyen un currículo de EIS. La investigación, conducida en 2015 por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales-Guatemala (FLACSO-Guatemala) y el Guttmacher Institute con sede en EE.UU., revisó programas de educación en sexualidad dirigidos a adolescentes en 80 escuelas secundarias ubicadas en tres zonas geográfica y culturalmente diversas: Ciudad de Guatemala, Huehuetenango y Chiquimula. En general, las investigadoras encontraron que solamente el 7% de las y los estudiantes de 14 a 17 años de edad que fueron encuestados dijo que había recibido enseñanza sobre todos los temas que constituyen la EIS.

La EIS es vital para que las y los adolescentes tengan los conocimientos y habilidades que necesitan para llevar vidas sexuales y reproductivas saludables. Al respecto, el 89% de estudiantes que informaron haber recibido educación en sexualidad la considera útil o muy útil en sus vidas personales.

Según estándares establecidos por las Naciones Unidas y otras agencias internacionales, la EIS debe cubrir una variedad de temas en cinco categorías identificadas por el equipo del estudio: fisiología sexual y reproductiva; prevención del VIH y otras ITS; anticoncepción y embarazo no planeado; valores y habilidades interpersonales; y género y derechos sexuales y reproductivos.

El informe destaca algunas disparidades en la enseñanza de estos temas, los cuales se imparten actualmente en el contexto de otras materias. La mayoría de las y los estudiantes (72%) dijo que se les enseñó acerca de temas relacionados con fisiología sexual y reproductiva. A un número menor de estudiantes se les enseñó sobre temas relacionados con la anticoncepción y el embarazo no planeado (31%), y sobre valores y habilidades interpersonales (16%). Las autoras también encontraron que se proporcionó información incompleta y, algunas veces, inexacta. Entre las y los maestros que abordaron el tema de los condones, el 43% enseñó erróneamente que éstos no son efectivos para prevenir el embarazo.

“Aproximadamente, la mitad de las y los estudiantes encuestados dijo que quería aprender más sobre la comunicación con sus parejas, métodos anticonceptivos y prevención del VIH y otras ITS”, afirma la Dra. Sarah Keogh, investigadora científica senior del Guttmacher Institute y coautora del estudio. “La evidencia muestra que los programas actuales no están respondiendo a las necesidades de las y los estudiantes”.

La falta de capacitación y recursos para educadores es una de las principales barreras para implementar la EIS. La mitad de las y los maestros encuestados no recibió ninguna capacitación sobre educación en sexualidad antes de enseñarla. Tres de cada cuatro maestros manifestaron que la falta de materiales de enseñanza es un problema.

“Hacer que la educación en sexualidad sea integral es crucial para que las personas adolescentes adquieran las habilidades y la información que necesitan para conducir vidas saludables”, afirma la Dra. Ana Silvia Monzón, profesora investigadora en FLACSO-Guatemala y autora principal del informe. “Brindar los conocimientos adecuados a las y los estudiantes cuando son jóvenes les permitirá tomar decisiones informadas que pueden mejorar sus resultados de salud a lo largo de la adultez”.

Las autoras del estudio recomiendan que quienes formulen políticas fortalezcan la EIS en Guatemala mediante el diseño y la implementación de un programa nacional, supervisado por un equipo permanente del Ministerio de Educación. También instan a enriquecer los currículos para que sus contenidos sean integrales; dar un mayor énfasis a las habilidades prácticas, como el uso de anticonceptivos y la comunicación; promover la igualdad entre mujeres y hombres; y ajustar el contenido a los contextos locales. Las investigadoras destacan la importancia de una efectiva implementación del marco legal existente, que incluya la asignación de presupuestos para capacitación y materiales didácticos para las y los maestros, así como establecer mecanismos permanentes de monitoreo y evaluación con el fin de medir la calidad de la educación que reciben las y los estudiantes.

Este estudio fue posible gracias a subvenciones del Ministerio de Asuntos Exteriores de los Países Bajos y de la Agencia Sueca de Cooperación Internacional para el Desarrollo. Las opiniones expresadas son de las autoras y no reflejan necesariamente las políticas oficiales de los donantes.

 

Para mayor información, consulte el informe completo:

De la normativa a la práctica: La política y el currículo de educación en sexualidad y su implementación en Guatemala”, por Ana Silvia Monzón, Sarah Keogh, Ana Lucía Ramazzini, Elena Prada, Melissa Stillman y Ellie Leong.

 

Este comunicado también está disponible en inglés.