Una nueva investigación publicada hoy por el Guttmacher Institute revela que 218 millones de mujeres en países de ingreso bajo y mediano (PIBM) tienen una necesidad insatisfecha de anticoncepción moderna. En los 132 países estudiados, la necesidad es desproporcionadamente alta en adolescentes en edades de 15 a 19 años que desean evitar un embarazo (43% en comparación con 24% en el total de mujeres en edades de 15 a 49 años).

Satisfacer completamente las necesidades de servicios de salud sexual y reproductiva resultaría en inmensos beneficios, incluidos una reducción de cerca de dos tercios en los embarazos no planeados, los abortos inseguros y las muertes maternas. El compromiso con la provisión de estos servicios esenciales para todas las mujeres es fundamental con el fin de preservar los derechos sexuales y reproductivos durante y después de la pandemia de COVID-19.

El estudio, denominado Haciendo cuentas, documenta las necesidades de salud sexual y reproductiva de 1.6 mil millones de mujeres en edad reproductiva (15 a 49 años) en 2019, los impactos positivos de satisfacer esas necesidades y los costos asociados con el mejoramiento y la expansión de los servicios.

Cada año, ocurren 111 millones de embarazos no planeados en los PIBM, lo que representa el 49% del total de embarazos en esos países. Millones de mujeres que dan a luz carecen de servicios adecuados relacionados con la atención del embarazo y del recién nacido, incluyendo 16 millones de mujeres que no reciben los servicios necesarios para el tratamiento de complicaciones obstétricas importantes. Más de 35 millones de mujeres tienen abortos en condiciones inseguras y 133 millones de mujeres necesitan, pero no reciben tratamiento para una de las cuatro principales ITS curables.

“Nuestros nuevos datos muestran que incluso antes de la pandemia de COVID-19, millones de personas en países con los más escasos recursos no podían obtener anticonceptivos que salvan vidas, ni servicios relacionados con el embarazo o la atención del recién nacido”, afirma la Dra. Herminia Palacio, Presidenta y CEO del Guttmacher Institute. “A menos que la comunidad mundial asigne ahora prioridad a los servicios esenciales de salud sexual y reproductiva, la pandemia podría exacerbar severamente esas necesidades ”.

Invertir en servicios de salud sexual y reproductiva reduciría sustancialmente los riesgos para la salud de las personas y sus familias:

  • Si todas las mujeres en los PIBM que desean evitar un embarazo usaran anticonceptivos modernos y si todas las mujeres embarazadas recibieran servicios que cumplieran con estándares internacionales, cada año habría:
    • 76 millones menos de embarazos no planeados
    • 26 millones menos de abortos inseguros
    • 186,000 menos muertes maternas
  • Si todas las madres y recién nacidos en los PIBM recibieran los servicios esenciales recomendados, habría 1.7 millones menos de muertes de recién nacidos cada año.
  • Si todas las mujeres en los PIBM recibieran tratamiento efectivo y oportuno para las ITS, se eliminarían los 3.5 millones de casos anuales de infecundidad causados por infecciones de gonorrea o clamidia no tratadas.

Estimaciones de costos y ahorros

Estos beneficios potenciales están muy al alcance. Un paquete de servicios que satisficiera las necesidades que tienen todas las mujeres de anticoncepción moderna, servicios relacionados con el embarazo y atención del recién nacido, así como del tratamiento para las cuatro principales ITS curables costaría solamente US $10.60 (dólares estadounidenses) per cápita por año en los PIBM. Esto representa solo US $4.80 adicionales per cápita en comparación con los costos actuales.

Es muy importante señalar que estas inversiones resultan en reducciones de costos: cada dólar gastado en servicios anticonceptivos por encima del nivel actual podría ahorrar alrededor de US $3 en el costo de servicios de atención materna, del recién nacido y de aborto, debido a que la anticoncepción reduce los embarazos no planeados.

“Es evidente que las emergencias de salud pública como la que estamos experimentando golpean con más fuerza a países con recursos limitados, pero estos contratiempos no son inevitables”, afirma la Dra. Elizabeth Sully, Científica Investigadora Sénior del Guttmacher Institute y una de las principales investigadoras del estudio. “Sabemos con exactitud lo que se requiere para mejorar significativamente los resultados en materia de salud sexual y reproductiva. No actuar acorde a las necesidades pone en riesgo las vidas y el bienestar de millones de personas”.

La falta de acción tendría consecuencias devastadoras desde una perspectiva económica, de desarrollo y de derechos humanos. Al invertir en intervenciones probadas de salud sexual y reproductiva, los países pueden lograr avances hacia sus objetivos de salud y desarrollo. También, pueden dar grandes pasos en pos del logro de la cobertura universal de salud y de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, mismos que proporcionan un importante marco de planeación para los países conforme reconstruyen sus sistemas de salud luego de los daños causados por la pandemia.

Acerca del Guttmacher Institute

El Guttmacher Institute es una organización líder en investigación y políticas, comprometida con el avance de la salud y los derechos sexuales y reproductivos en los Estados Unidos, así como a nivel mundial. La información acerca de la Comisión Guttmacher-Lancet sobre Salud y Derechos Sexuales y Reproductivos –una agenda amplia, basada en evidencia, audaz y factible para establecer prioridades globales en materia de salud y derechos sexuales y reproductivos— está disponible aquí.