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Embarazo no deseado y aborto inducido en Colombia: Causas y Consecuencias

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Embarazo no deseado y aborto inducido en Colombia


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Resumen Ejecutivo

El aborto inducido es difícil de analizar debido a su práctica clandestina y el estigma que lo rodea. Pese a la sentencia de la Corte Constitucional promulgada en 2006 que legaliza parcialmente el aborto, solo una muy pequeña proporción del total de abortos inducidos que ocurren en Colombia son legales; aquellos que no lo son pueden significar un grave riesgo para la salud y bienestar de las mujeres. Con base en el uso de una técnica indirecta, este informe presenta estimaciones de los niveles de aborto inducido en el país. Analiza la capacidad de las mujeres colombianas para planear sus embarazos y lo que sucede cuando no pueden hacerlo. Se examinan las tendencias de aborto durante las dos décadas anteriores junto con el factor que hace que las mujeres recurran al procedimiento—concretamente, el embarazo no deseado. El informe se centra en la práctica y condición actual del aborto, ya sea ajustado o no a los criterios legales.

Ha habido avance en muchos frentes

  • En 2010, una alta proporción—cerca del 80%—de las mujeres colombianas en unión practicaban la anticoncepción, incluyendo 73% que usaban métodos modernos; y 6% que usaban métodos tradicionales menos efectivos.
  • El mayor uso de anticonceptivos es un factor esencial que subyace a las tendencias de fecundidad del país: el tamaño promedio de la familia, que ha estado disminuyendo a un ritmo constante a lo largo de las últimas dos décadas, está ahora a nivel de reemplazo (2.1 hijos por mujer).
  • Un gran avance legal ocurrió en 2006, cuando la Corte Constitucional revisó la prohibición total sobre el aborto inducido y decidió legalizar el procedimiento bajo tres criterios (cuando un médico certifica que la vida o la salud de la mujer está en riesgo; cuando el feto presenta una malformación incompatible con la vida extrauterina; y cuando el embarazo es resultado de violación o incesto, debidamente denunciado). La sentencia de la Corte se enmarcó en términos de los derechos de las mujeres a la salud y la vida.

Sin embargo los embarazos y nacimientos no planeados siguen siendo frecuentes

  • Cada año en Colombia, se estima que hay 89 embarazos no planeados por cada 1,000 mujeres en edad reproductiva (i.e., los que son deseados pero más tarde o que son no deseados porque la mujer no quiere más hijos). Las tasas varían ampliamente en las cinco principales regiones del país, de 67 por 1,000 en las regiones Central y Oriental, hasta cerca del doble en Bogotá; 113 por 1,000.
  • A pesar de los grandes avances en el uso de anticonceptivos en las últimas dos décadas, la creciente motivación por tener menos hijos lleva a que durante ese período, la proporción de embarazos no planeados haya aumentado de la mitad a dos terceras partes del total de embarazos.
  • El embarazo no planeado con frecuencia conduce a nacimientos no planeados. La proporción de nacimientos recientes que no fueron planeados ha aumentado dramáticamente, de 36% en 1990 a 51% en 2010, con poca diferencia entre regiones en este último año.

Muchos embarazos no planeados y no deseados terminan en aborto

  • Se estima que el 44% de los embarazos no planeados en Colombia terminan en un aborto inducido.
  • Esto se traduce en unos 400,400 abortos inducidos cada año. En 2008, 322 (0.08%) de estos abortos fueron Interrupciones Voluntarias del Embarazo (IVE) practicadas en las instituciones de salud, dado que cumplieron con uno de los tres criterios legales.
  • El número absoluto de abortos aumentó en cerca de 40% de 1989 a 2008, en gran parte debido a que en la actualidad hay muchas más mujeres en edad reproductiva que las que había hace dos décadas.
  • La tasa anual de aborto en el país aumentó ligeramente en ese período, llegando a 39 abortos por 1,000 mujeres de 15–44 años en 2008, comparado con 36 por 1,000 en 1989. Las tasas de aborto presentan una amplia variación, de 18 por 1,000 en la región Oriental a 66 por 1,000 en Bogotá, lo que probablemente es un reflejo de las diferencias relacionadas con la motivación de las mujeres para evitar tener hijos no deseados.
  • La forma en que el número de abortos se relaciona con el número de nacidos vivos es un indicador de la motivación de las mujeres para evitar llevar a término un embarazo no deseado. En la actualidad hay 52 abortos por cada 100 nacidos vivos, un aumento sustancial en relación con los 35 por 100 en 1989.

Los abortos inseguros amenazan la salud de las mujeres y son una carga para el sistema de salud

  • Un aborto inducido realizado fuera de la ley puede ser inseguro. Se estima que una tercera parte del total de mujeres que tienen un aborto ilegal desarrollan complicaciones que necesitan tratamiento en una institución de salud. La tasa de complicaciones en las mujeres pobres del medio rural es la más alta de todos los subgrupos (53% vs. 24–44%). Desafortunadamente, una quinta parte del total de mujeres que sufren complicaciones postaborto no reciben tratamiento alguno; y esas mujeres no tratadas son especialmente propensas a sufrir consecuencias de largo plazo.
  • Cada año, el sistema de salud colombiano ofrece tratamiento postaborto a 93,000 mujeres cuyas complicaciones evitables están gastando los escasos recursos médicos. En la actualidad, nueve mujeres por 1,000 reciben atención postaborto en instituciones de salud. La tasa más alta de tratamiento—y la mayor carga de atención para el sistema de salud—ocurre en la región Pacífica, en donde cada año, 16 de cada 1,000 mujeres reciben tratamiento postaborto.
  • Se estima que la mitad de todos los abortos en Colombia son inducidos mediante el uso del medicamento misoprostol. El inadecuado conocimiento de los proveedores sobre protocolos basados en evidencia, así como la falta de información de las mujeres sobre cuándo y cómo usar el medicamento, pueden conducir a la tasa de complicaciones innecesariamente alta (32%, total que comprende el sangrado abundante o aborto incompleto, que hace que las mujeres busquen atención en instituciones de salud).
  • Las mujeres que son pobres y viven en áreas rurales tienen mayor probabilidad de recurrir a parteras tradicionales o a auto-inducirse un aborto por otros medios, en lugar de usar misoprostol. En general, las tasas de complicaciones más altas del total corresponden a los abortos no inducidos por misoprostol que realizan proveedores de servicios no capacitados o la propia mujer (54–65%).

Es necesario tomar medidas para mejorar la salud de las mujeres

El creciente aumento de los embarazos y nacimientos no planeados—sin mencionar el de las tasas persistentemente altas de abortos clandestinos—señala la necesidad de realizar esfuerzos concertados y unificados por toda la sociedad colombiana. Presentamos algunas recomendaciones para ayudar a reducir la carga del aborto inseguro en las mujeres y el sistema médico; mejorar la prestación de IVE; y reducir los embarazos no planeados y no deseados, que son el origen de la gran mayoría de abortos.

Fortalecer los servicios anticonceptivos. Tanto las mujeres como los proveedores de servicios necesitan mejor información sobre el uso correcto y consistente de los anticonceptivos con el fin de obtener una mayor eficacia en el uso actual de los métodos. El acceso a la anticoncepción de emergencia debe expandirse para mejorar la capacidad de las mujeres de evitar un embarazo no deseado y sus consecuencias. Es necesario diseñar intervenciones enfocadas para satisfacer las necesidades en anticoncepción de grupos en alto riesgo de embarazo no deseado.

Mejorar los servicios de atención postaborto. Es necesario ampliar la cobertura de servicios postaborto y mejorar su calidad. Los proveedores de servicios necesitan información más precisa sobre la atención a mujeres que han usado misoprostol; también necesitan capacitación en el tratamiento de complicaciones mediante el uso de aspiración manual endouterina, una técnica mucho menos invasiva y costosa que la dilatación y curetaje (legrado).

Mejorar la implementación de la Sentencia C-355 y la prestación de IVE. Es necesario realizar campañas para continuar difundiendo la sentencia de la Corte, así como sobre los mecanismos para asegurar el estricto apego a las directrices para las IVE. También es importante investigar sobre los tipos de barreras para las IVE que enfrentan en la actualidad, tanto las mujeres como los proveedores de servicios.