En 2017, la tasa de aborto en los EE. UU. disminuyó a 13.5 abortos por cada 1,000 mujeres de 15 a 44 años, la tasa más baja registrada desde que se legalizó el aborto en 1973 y una disminución del 8% desde 2014, según un nuevo informe de Guttmacher elaborado por  Rachel Jones, Elizabeth Witwer y Jenna Jerman. El número de abortos también se redujo a 862,320 en 2017, un 7% menos que en 2014. Durante este período las tasas de embarazo disminuyeron en casi todos los estados, lo que indica que menos mujeres se embarazaron, no que menos personas eligieron o fueron forzadas a dar a luz en lugar de tener un aborto.

El décimo octavo censo del Guttmacher Institute de todas las instituciones de salud conocidas que brindan servicios de aborto en los Estados Unidos identificó 808 centros clínicos que ofrecían abortos en 2017, un aumento del 2% en comparación con 2014. Sin embargo, durante ese período las disparidades regionales y estatales de larga data en el acceso al aborto tuvieron un crecimiento aún más pronunciado: el número de clínicas aumentó en el Noreste (en un 16%) y en el Oeste (en un 4%); y, de hecho, disminuyó en el Medio Oeste (en un 6%) y en el Sur (en un 9%). En 2017, el 89% de los condados de EE. UU. no tenía una clínica que brindara servicios de aborto y el 38% de las mujeres en edad reproductiva vivía en esos condados.


 

“El acceso a los servicios de aborto, medido en términos del número de clínicas, se ha polarizado. En otras palabras, se ha vuelto aún más desigual”, afirma Rachel Jones, autora principal del informe. “Las personas que viven en el Medio Oeste y en el Sur de antemano tienen que lidiar con numerosas restricciones al aborto; y el hecho de tener menos clínicas que brinden esta atención puede poner el aborto fuera del alcance de algunos grupos, en particular de las personas de bajos ingresos".

A pesar del continuo ataque de las restricciones al aborto a nivel estatal, en particular en el Medio Oeste y en el Sur, esas políticas restrictivas no parecen ser el principal impulsor de la disminución de las tasas de aborto, ya que no existe una relación consistente entre los aumentos o disminuciones en el número de clínicas y los cambios en las tasas de aborto en los estados. De hecho, las tasas de aborto disminuyeron en las cuatro regiones y en la mayoría de los estados.

“Las leyes de aborto afectan a quienes buscan servicios. Las restricciones crean barreras de acceso que pueden dificultar aún más el acceso a las personas ya de por sí marginadas, que pueden necesitar viajar desde más lejos o renunciar a satisfacer otras necesidades para obtener la atención que necesitan. Las leyes protectoras pueden garantizar que las personas tengan acceso al aborto cuando lo necesiten ", dice Elizabeth Nash, analista de políticas estatales del Guttmacher Institute.

"Como en años anteriores, en los EE. UU. las clínicas proveyeron la mayoría (95%) de los abortos mientras que los consultorios médicos y hospitales privados representaron el 5%. En 2017, el número de clínicas de aborto especializadas —aquellas en las que al menos la mitad de las visitas de pacientes fueron para servicios de aborto— disminuyó, mientras que el número de clínicas no especializadas aumentó. Este hallazgo sugiere que algunas clínicas están ofreciendo una gama más amplia de servicios, lo que permite a sus pacientes acceder al aborto y a otros servicios de salud reproductiva en un solo sitio.

Mientras que el número total de abortos en EE. UU. disminuyó de 2014 a 2017, el número y la proporción de abortos con medicamentos proporcionados por clínicas de aborto y otros proveedores aumentaron durante este período. En 2017 se produjo un total de 339,640 abortos con medicamentos, un aumento del 25% con respecto a 2014. Estos representaron el 39% del total de abortos en 2017. La proporción de clínicas que ofrecían solo abortos con medicamentos (en contraste con las que ofrecen procedimientos de aborto con medicamentos y quirúrgicos) también aumentó —del 26% al 30% de todos los centros clínicos — durante ese período

El estudio también tuvo el propósito de comprobar si una proporción cada vez mayor de abortos estaba ocurriendo fuera de las instituciones médicas y, por lo tanto, no sería capturada por esta encuesta. En 2017, el 18% de las instituciones no hospitalarias informó haber atendido pacientes que habían intentado autoadministrar su aborto (es decir, terminar un embarazo por su cuenta), un aumento del 12% respecto a 2014. Desde 2014, los medicamentos misoprostol y mifepristona están cada vez más disponibles a través Internet, al igual que los sitios web que brindan información precisa sobre cómo autoadministrar el aborto de manera segura y efectiva. Si bien es difícil cuantificar el número total de abortos autoadministrados, las autoras consideraron improbable que un aumento en el aborto autoadministrado pudiera explicar la mayor parte de la disminución nacional en la incidencia de abortos durante el período de este estudio.

"La atención del aborto está evolucionando para satisfacer las necesidades y preferencias de las personas", dice Megan Donovan, experta en políticas de Guttmacher. "Es importante que las políticas y el apoyo financiero respalden estos avances, para que las personas puedan tener acceso a los servicios de aborto de la manera que mejor funcione para ellas".